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Escuela de Artes y Oficios (1849)

Si bien desde el siglo XVIII que se había comenzado a debatir sobre educación e industria en el país, sobre todo a fines de siglo con Manuel de Salas (1754-1841) y la Academia de San Luis (1797), no fue sino hasta mediados del XIX que la enseñanza comenzó a ser considerada en las políticas de ...

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Si bien desde el siglo XVIII que se había comenzado a debatir sobre educación e industria en el país, sobre todo a fines de siglo con Manuel de Salas (1754-1841) y la Academia de San Luis (1797), no fue sino hasta mediados del XIX que la enseñanza comenzó a ser considerada en las políticas de Estado como una herramienta de progreso[1]. En este tiempo el gobierno buscó una educación que delineara una identidad propia acorde a las necesidades nacionales y estatales, creando instituciones como el Instituto Nacional y la Universidad de Chile[2]. Se levantaron también establecimientos de formación técnica especializada que buscaron promover el aprendizaje de las “artes industriales”[3]. Entre estos destacó la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, replicada posteriormente en Copiapó, Concepción, Temuco y Valdivia.

La Escuela de Artes y Oficios fue propuesta por la Sociedad Chilena de Agricultura y Colonización con el objeto de mejorar el desarrollo agrícola con la implementación de nuevas herramientas y tecnologías a través del estudio técnico-práctico[4]. La iniciativa fue bien recibida por los diferentes círculos educacionales y apoyada por Antonio Varas (1817-1886), en ese entonces Director del Instituto Nacional. En junio de 1844 el Ministerio de Instrucción Pública presentó a la Cámara de Senadores un proyecto de promoción de la instrucción pública orientada al desarrollo de la industria[5]. Tras estas gestiones, en marzo de 1849 el Gobierno ubicó a la Escuela de Artes y Oficios en la Alameda de Yungay[6] con calle Catedral, frente al jardín botánico, a la espera de ser inaugurada. El gobierno pidió que los intendentes regionales escogieran dos alumnos que cumplieran con los requisitos para incorporarse a los oficios de la Escuela, dando preferencia a hijos de “artesanos honrados i laboriosos”[7]. Los alumnos debían tener edades de 12-15 años, buena conducta, saber leer y escribir y buena constitución física. Se esperaba para su apertura la llegada de las herramientas y máquinas para los talleres y de maestros y autoridades europeas.

El 6 de julio de 1849, en vista de que la Escuela de Artes y Oficios aún no estaba inaugurada, el Gobierno nombró a don Salvador Sanfuentes como Superintendente de la escuela, encargándole lo más rápidamente posible su organización y reglamentos. Se nombró director del establecimiento a don Julio Jarier y como administrador del edificio a don José Antonio Álvarez. Finalmente, el 7 de agosto del mismo año la escuela se inauguró con 24 alumnos, contando para el 18 de septiembre con cuatro talleres: carpintería, herrería, mecánica y fundición, con una duración de cuatro años de estudio[8].

La Escuela de Artes y Oficios en sus primeros años tuvo una gran difusión y captó un creciente número de estudiantes[9]. Se incorporaron nuevos talleres de calderería, hojalatería, ebanistería y carretería, lo que llevó a su ampliación física. La demanda por estudios técnicos especializados sumada a los problemas de infraestructura llevó a su restructuración y a la contratación del ingeniero francés Louis Chardayre. Además se creó en 1884 el Consejo de Fomento de la Escuela de Artes y Oficios[10] que determinó la construcción de un nuevo edificio, inaugurado en 1893.

La nueva edificicación se emplazó al sur de la Quinta Normal de Agricultura, en la avenida Chuchunco (actual avenida Ecuador) y su construcción estuvo a cargo del arquitecto Víctor Villanueva y el ingeniero Louis Chardayre. El edificio se diseñó con un estilo neoclásico que consideró la combinación de distintos materiales: ladrillos, madera y estructuras metálicas. Las diferentes estructuras de la escuela se organizaron en torno a los patios, definiéndose este como un elemento articulador del espacio, característico de la arquitectura colonial chilena. La nueva escuela se ubicaba en un entorno marcado por establecimientos de enseñanza, como la Quinta Normal de Agricultura, enfocada en la difusión de los conocimientos agrícolas, científicos y técnicos y el Museo de Historia Natural (1876)[11].

La escuela se encargó de la mantención de sus internos a través de una pensión individual que otorgaba el Gobierno de ochenta pesos anuales[12]. En 1887, el Gobierno realizó un estudio para crear una Escuela de Artes y Oficios para mujeres, puesto que éstas no contaban con los medios necesarios para adquirir el conocimiento industrial. El proyecto se basaba principalmente en ayudar a las mujeres a obtener estudios que fomentaran el desarrollo de áreas acordes a su “naturaleza”, como la costura[13].

Las estructuras de la Escuela de Artes y Oficios en el presente, pertenecen a la Universidad de Santiago de Chile y son utilizadas como salones de clases. Cabe destacar la importancia de la escuela en el desarrollo de la educación técnica e industrial en el país, y un aporte en la construcción de nuevos instrumentos tecnológicos en el siglo XIX. Fue declarada monumento nacional en 1986 por medio del decreto 379 en la subcategoría de equipamiento educacional[14].


[1] Eduardo Castillo, “La discusión sobre las artes y oficios en los albores de la República”, Revista Chilena de Diseño, nº 2 (2012), 81-82.

[2] Julio Heise, 150 años de evolución institucional (Santiago: Editorial Andrés Bello, 2007).

[3] Universidad de Santiago de Chile, Universidad de Santiago de Chile: 150 años: fuerza de la historia, promesa de futuro (Santiago: La Universidad, 2011), 13.

[4] Véase Zenobio Saldivia y Griselda De la Jara, “La Sociedad Nacional de Agricultura en el siglo XIX chileno: Su rol social y su aporte al desarrollo científico-tecnológico”, Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. 10: nº 100 (2001). También Claudio Gay, Agricultura, Tomo I (París: En casa del autor; Chile: Museo de Historia Natural de Santiago, 1862-1865), 138.

[5] Cámara de Senadores, “Sesión 1ª del 1 de junio de 1844”, anexo nº 4, 11.

[6] Thomas Fábregas, “Plano-croquis de la ciudad de Santiago de Chile”, publicado por la Empresa El Mercurio, 1863. Correspondiente a la actual calle Matucana.

[7] Salvador Sanfuentes, “Decretos del gobierno”, Anales de la Universidad de Chile, (1849): 8.

[8] Manuel Antonio Tocornal, “Decretos del gobierno”, Anales de la Universidad de Chile, (1849): 25 y 29-30.

[9] “Leyes i decretos del gobierno”, Anales de la Universidad de Chile, (1857): 241.

[10] Compuesto por siete miembros: Ministro de Justicia, Culto e instrucción Pública, Presidente de la Sociedad de Fomento Fabril y el Director de la Escuela, Uldaricio Prado, Francisco Puelma, Luis Zegers y Guillermo Puelma.

[11] René Le-Feuvre, Breve reseña sobre la Quinta Normal de Agricultura, (Santiago: Imprenta Moderna, 1901), 3.

[12] “Leyes i decretos del Gobierno”, Anales de la Universidad de Chile, (1851): 79.

[13] “Crónica: Escuela de Artes i Oficios para Mujeres”, Boletín de la Sociedad de Fomento Fabril, (1887)

[14] Decreto 379 en http://bcn.cl/1bn7r (01/05/2013).