1917La Nación

El Diario La Nación nació en 1917 como un proyecto político de carácter liberal. Sus impulsores fueron Augusto Bruna, Alberto Escobar, Abraham Gatica y Eliodoro Yáñez, políticos y comerciantes activos.

A pesar que uno de ellos, Eleodoro Yáñez, era un posible candidato para las elecciones presidenciales de 1920, sus creadores pensaron un diario que se proyectara más allá de la candidatura y que pudiera conquistar a los lectores alcanzados por El Mercurio[1].

El primer número de La Nación salió a la venta el 14 de enero de 1917, alcanzando altos niveles de circulación los que se entienden bajo la novedosa campaña de publicidad que le precedió. Se pensó un nuevo formato de diario, un órgano de publicidad que pretendiera «reflejar de manera imparcial el espíritu liberal del país, prestando atención especial y preferente a los problemas sociales que afectan a la parte de la población que representa la actividad del trabajo y del progreso económico del país”[2].

En su primer periodo de vida la empresa periodística enfrentó uno de sus principales cambios, su absorción por parte de Eleodoro Yáñez, quien se transformó en el dueño exclusivo de este negocio. Durante este periodo La Nación logró una amplia recepción, lo que impulsó publicaciones de carácter vespertino como el diario Los Tiempos (1921). Durante la década del veinte Yañez incorporó a redactores como Enrique Tagle Moreno (Victor Noir) con su sección de crónicas, Raúl Simón (César Cascabel) con comentarios de actualidad, Conrado Díaz Gallardo con una sección de política y vida internacional, Ricardo Dávila León  que participó desde la crítica literaria y Álvaro Yáñez Bianchi (Juan Emar) hijo de Eliodoro Yañez, que desarrolló una serie de artículos sobre arte, permitiendo que La Nación fuera una de los primeros medios nacionales que comenzara a abordar el arte moderno[3]. Uno de sus principales innovaciones fue el servicio noticioso exclusivo, entregado por el convenio establecido con La Nación de Buenos Aires y con la Agencia United Press de Nueva York, que permitió una amplia cobertura noticiosa del ámbito internacional informada en su sección Informaciones del Extranjero[4].

En 1927 el Fisco de Chile adquirió el total de la empresa a Eliodoro Yáñez,  nombrando como gerente y administrador a Meza Oliva y estableciendo un consejo de carácter autónomo que dirigiría los negocios del diario. Esta transacción fue impulsada por los conflictos entre La Nación y el presidente Ibáñez, que llevaron a una serie de presiones políticas que culminaron el 31 de diciembre de 1927 a través del Decreto  N° 3.070 que estableció el traspaso de La Nación a manos estatales[5].

Desde 1932 a 1973 el periódico se vinculó con temas culturales, destacándose los insertos de carácter literario de autores nacionales e internacionales. Durante estos años se desarrolló una de sus principales secciones, el Diario de los Deportistas. Este  suplemento publicado los días lunes, incorporó un resumen noticioso de los resultados del campeonato nacional de fútbol chileno, junto con reportajes gráficos alusivos a este deporte. También se desarrollaron reportajes sobre hípica, atletismo y boxeo, trabajando en ellos importantes representantes del periodismo nacional como Renato González Moraga (“Mister Huifa”), con su sección Servilleta de papel.

Bajo la dirección de Ramón Cortés Ponce, fundador de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, La Nación potenció la crónica. Como segmento privilegiado del diario, consideró la transmisión informativa de noticias, valoró la mediatez y formó un equipo periodístico especializado en la caza de noticias. Bajo la presidencia de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) se expresaron cambios sociales y económicos que vincularon la línea editorial a la promoción de las reformas acontecidas en el periodo. La Nación bajo el eslogan “El Diario al servicio de Chile” y la dirección de Oscar Waiss Band, atendió a la reforma agraria, a la nacionalización del cobre y a los programas de  promoción popular. Circuló de forma ininterrumpida hasta el 11 de septiembre de 1973, en donde su dirección fue tomada por las Fuerzas Armadas, transformándose en el diario oficialista del régimen militar hasta la vuelta a la democracia en 1990.

El edificio que alojó al Diario La Nación, ubicado en Agustinas 1269, fue construido por orden del propio Eleodoro Yáñez de forma exclusiva para alojar el naciente periódico en 1917. Este edifico contiende hoy en día el archivo de prensa del periódico, con documentación que se extiende hasta los inicios del diario. No se ha determinado hasta la fecha el destino de estos archivos, a pesar de las gestiones de los sindicatos 1 y 3 de periodistas del periódico para declararlo lugar de interés patrimonial.


[1] Alfonso Valdebenito, “Historia del Periodismo chileno 1812-1955” (Santiago: 1956), 73.

[2] Raúl Silva Castro, “Prensa y periodismo en Chile 1812-1956” (Santiago: Ediciones Universidad de Chile, 1958), 381.

[3] Pedro Emilio Zamorano, “Artes visuales en Chile durante la primera mitad del siglo xx: Una mirada al campo teórico”, Revista Atenea, N°504 (2011), 193-212.

[4] Carlos Ossandón y Eduardo Santa Cruz, El Estallido de las Formas, Chile en los albores de la cultura de masas (Santiago: LOM Ediciones/ Arcis, 2005).

[5] Silva Castro, Prensa y periodismo, 383.